6 claves para expresar tus Emociones

Poner palabras a las emociones es, en sí mismo, un ejercicio sanador. A veces no hay una técnica que nos facilite de manera directa un cambio en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, no es menos cierto que, en muchas ocasiones, el hecho de expresar lo que hay en nuestro interior es sano y liberador.

Parece fácil, tal vez. En mi experiencia personal y profesional, descubro que, con la costumbre, la ladera pierde pendiente. En buena medida son los condicionamientos sociales y culturales los que nos impiden bucear en nuestro interior o abrirnos. También influye el miedo, la vergüenza, la anticipación de los pensamientos de los demás, etc. Así, por una u otra causa, o por la mezcla de las mismas, lo cierto es que en muchas ocasiones callamos aquello que queremos gritar.

“Los sentimientos y las emociones son el lenguaje universal que debe ser honrado. Son la expresión auténtica de quienes somos”.

-Judith Wright-

¿Es inadecuado expresar tus emociones?

Nunca será inadecuado expresar tus emociones, a pesar de que la tradición y el juicio popular haya ido durante muchos siglos en defensa de la idea contraria. En este sentido, que la tradición se debilite quiere decir que las nuevas generaciones lo van a tener más fácil, pero también que nosotros vamos a tener que desaprender parte de lo aprendido/asimilado.

Expresar tus emociones es un acto liberador.

Personas con dibujos de emociones sobre sus caras

Empezamos a sentir desde niños, ya cuando éramos bebes llorábamos o reíamos para expresarnos. Poco a poco el abanico de emociones fue abriéndose: rabia, miedo, culpa, alegría, tristeza, amor… Podemos preguntarnos: si las emociones son algo tan genuino… ¿por qué se reprimen/encapsulan/guardan gastando una gran energía?

Hablábamos antes de los condicionamientos sociales que nos limitan, como las frases del tipo “no llores que van a pensar que eres débil/un niño como tú no llora” o “una señorita no se comporta así” cuando una niña mostraba su enfado, “los hombres no tienen miedo” en el caso de los niños.

“Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción causa dolor”.

-Frederick Dodson-

Si durante nuestra infancia no contamos con un entorno que potencie nuestro desarrollo emocional (puede ser de manera directa, pero también es efectivo contar con buenos modelos), lo normal es que desterremos nuestro mundo emocional. Esta, en ausencia de una educación emocional acertada, es en principio una solución inteligente. El niño o el adolescente dice: “no voy a profundizar en un terreno en el que no me sé manejar”.

Sin embargo, lo que en principio puede ser una solución para evitar problemas mayores, a la larga es contraproducente. La biología parece decirnos que antes que seres pensantes somos seres que nos emocionamos. Entonces, ¿Cómo va a ser una buena idea desterrar una parte que está escrita en nuestra naturaleza y que además, lo queramos o no, nos va a seguir influyendo?

Facilitadores de la expresividad emocional

Conocer cómo expresar tus emociones de una forma adecuada redundará en cambios positivos en diferentes áreas. Os dejamos una serie de claves para mejorar la gestión emocional y, por lo tanto, la inteligencia emocional:

Saber cómo expresar tus emociones te beneficiará de forma positiva en diferentes ámbitos de tu vida.

Hacer catarsis

Al expresar las emociones se logra la liberación controlada de energía. La palabra catarsis justamente significa purificación, y en este caso, como se escribiera en la Poética de Aristóteles, es una purificación emocional, corporal, mental y espiritual.

Acumular estas emociones negativas es una carga que a la postre hace sentir enfado, amargura, e incluso con deseos de venganzas; tarde o temprano afectará nuestra salud mental y física.

Paz interior

Liberarnos de cargas negativas nos brinda la oportunidad de soltar los daños y encontrar la paz interior. Facilita que nos instalemos en un estado de tranquilidad mental y espiritual, donde se conoce y comprende lo vivido sin pesadumbre. De esta forma, nuestra resiliencia (capacidad para salir fortalecidos de la adversidad) se fortalecerá.

Además, la paz interior fundamenta el sentimiento de felicidad y plenitud, y esto es posible gracias a que somos sinceros con nosotros mismos y expresamos nuestras emociones adecuadamente.

Mujer representando alcanzar la paz

Bienestar emocional

Conseguir la paz interior es una de las condiciones propicias para acercarnos a esa sensación de bienestar emocional que todos hemos experimentado. Esa en la que parece que nosotros y la frecuencia en la que resuena el mundo coinciden, una perspectiva desde la que podemos identificar un orden que nos agrada.

“Cuanto más abiertos estemos a nuestros propios sentimientos, mejor podremos leer los de los demás”.

-Daniel Goleman-

Respeto a uno mismo

Al expresar nuestras emociones de manera asertiva, estamos liberándonos de la dependencia hacia la opinión de los otros. Reconocer lo que sentimos, gestionarlo adecuadamente y expresarnos nos ayuda reclamar nuestros derechos, a poner límites a acercarnos afectivamente a quienes así lo deseamos, etc. Eso es respetarnos a nosotros mismos y ponernos a salvo frente al abuso y maltrato o la toxicidad de otros.

Empoderamiento

Cuando, a través de la expresión de las emociones, se ha logrado la purificación y el respeto hacia sí mismo podemos decir que tenemos el control de nuestra vida emocional en las manos.

Cuando se está en equilibrio con uno mismo, con los deseos y las emociones personales, se es congruente. Lograr esto nos da poder frente a la vida y sus constantes cambios, nos permite avanzar y crecer.

Confiabilidad

Además de salvar nuestra salud física y emocional, expresar correctamente nuestras emociones mejora la relación con los demás. Nos permite tejer vínculos más sanos, basados en la honestidad, la confianza y el respeto.

Cuando nos mostramos como somos, sin miedo a nuestras emociones, proyectamos una personalidad más auténtica, algo que puede incrementar la confianza que inspiras (credibilidad) a otras personas.

Mujeres abrazándose comunicación emocional

Como hemos visto, la expresividad es una puerta de posibilidades. Las dos más importantes tienen relación con el plano social: por un lado facilita que podamos hacer una mejor gestión de nuestra energía emocional y por otro nos permite generar relaciones de confianza en las que sea posible la intimidad y la complicidad.

¿Estás preparado para expresar tus emociones?

Este artículo ha sido escrito por la psicóloga Marián Carrero Puerto

El Camino Hacia La Resiliencia

“La resiliencia es el proceso de adaptarse bien frente a la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o fuentes importantes de estrés, como problemas familiares y de relación, problemas de salud graves o factores estresantes en el lugar de trabajo y financieros”.

Tener que adaptarse al desafío, el estrés, la tragedia o la pérdida es, naturalmente, un proceso emocionalmente doloroso. Como seres humanos, cada uno de nosotros debe descubrir su propio camino a través de la angustia y la resiliencia. Es importante destacar que la resiliencia se trata de adaptarse bien a la vida, no de deshacerse del dolor de vivir las dificultades de la vida.

Fuentes de Resiliencia

Nuestra capacidad para adaptarnos bien a los desafíos de la vida se ve reforzada y renovada por:

1. Relaciones y comunidades amorosas, de apoyo y de confianza.

2. Confianza y fe en nosotros mismos, los demás y el mundo que nos rodea.

3. Nuestra capacidad para comunicarnos, resolver problemas y pedir ayuda de manera apropiada según sea necesario.

Si estas tres fuentes renovables de resiliencia no están presentes en nuestras vidas, nuestro camino hacia la resiliencia puede ser más difícil.

Las investigaciones indican que cualquier persona puede desarrollar las prácticas, pensamientos y acciones que nutran mejor estas fuentes de resiliencia. Un artículo publicado por Edith Grotberg, Ph.D. sugiere que nuestras fuentes de resiliencia se dividen en tres categorías esenciales:

Yo tengo…

¿Cuáles son los soportes externos que me nutren?

Yo soy…

¿Cuáles son las cualidades internas que me dan fuerza?

Puedo…

¿Cuáles son las habilidades interpersonales y de resolución de problemas que me ayudan a superar las dificultades?

 

Es importante señalar que el camino de la resiliencia también puede ser una experiencia colectiva. Las organizaciones, comunidades e instituciones pueden desarrollar y mostrar signos de resiliencia y aprovechar estas fuentes de resiliencia al igual que los individuos. “Tenemos …” “Somos …” “Podemos …”

Sin embargo, a menudo es más difícil para las personas encuentren un camino personal hacia la resiliencia cuando son parte de sistemas que no fomentan el bienestar y la resiliencia de manera colectiva. Nuestra cultura dominante, en general, no se enfoca en promover las tres fuentes renovables de bienestar y resiliencia para nadie, y ciertamente no incluye a todos en la definición del “nosotros” de la resiliencia colectiva.

A continuación, compartimos algunos consejos que son útiles para cultivar de manera proactiva la resiliencia en ti mismo y en los equipos y sistemas que lidera.

Encontrar flexibilidad y equilibrio

“La resiliencia implica mantener la flexibilidad y el equilibrio en su vida mientras se enfrenta a circunstancias estresantes y eventos traumáticos. Esto sucede de varias formas, que incluyen:

  • Permitirse experimentar emociones fuertes y también darse cuenta de cuándo es posible que deba evitar experimentarlas en ocasiones para seguir funcionando.
  • Dar un paso adelante y tomar medidas para lidiar con sus problemas y satisfacer las demandas de la vida diaria, y también retroceder para descansar y revitalizarse.
  • Pasar tiempo con sus seres queridos para obtener apoyo y aliento, y también nutrirse a sí mismo.
  • Confiar en los demás y también en ti mismo “.

La necesidad de flexibilidad y equilibrio articulada anteriormente es esencial para guiarte con amor por el camino de la resiliencia. Por eso desde INSIDING, nos hemos centrado en algunos componentes principales como guía para aumentar nuestra capacidad de resistencia al cambio, y ​​crecer empoderados a partir de las dificultades.

A continuación se muestra una lista pequeña (no exhaustiva) de preguntas que pueden ayudarte a identificar fuentes de resiliencia en su vida en este momento. Idealmente, cada área (apoyos externos, fortalezas internas y habilidades interpersonales y de resolución de problemas) pueden ofrecerte una fuente de resiliencia para que puedas navegar sus emociones, acciones, relaciones y yo interior con flexibilidad y equilibrio como se destaca.

Soportes externos

  • ¿Cómo nutro mis relaciones de confianza y amor en su vida?
  • ¿Cómo establezco límites saludables en mi comportamiento y mis relaciones?
  • ¿Con quién paso el tiempo? 
  • ¿Quiénes son mis modelos a seguir?
  • ¿Cómo se satisfacen mis necesidades físicas y sociales básicas?
  • ¿Dónde encuentro estabilidad?

Fortalezas internas

  • ¿Dónde están mis oportunidades para el autodescubrimiento, una conciencia más profunda?
  • ¿Cómo me relaciono contigo mism@ como una persona digna y adorable?
  • ¿Cómo experimento una sensación interior de calma?
  • ¿Qué creo? ¿En qué confío?
  • ¿Cómo me respeto y cuido de mi mism@ y a los demás?
  • ¿Cómo alimento la confianza, la esperanza y la fe en mi mism@, en los demás y en el mundo?

Habilidades interpersonales y de resolución de problemas

  • ¿Cómo genero nuevas ideas o formas de hacer las cosas?
  • ¿Cómo acepto el cambio como una constante?
  • ¿Cómo mantengo el “panorama general” o una perspectiva más amplia en mi día a día?
  • ¿Cómo doy pequeños pasos hacia mis metas?
  • ¿Cómo aprovecho la alegría, el deleite?
  • ¿Cómo expreso mis pensamientos y sentimientos al comunicarte con los demás?
  • ¿Cómo manejo mi propio comportamiento e impulsos?
  • ¿Cómo pido ayuda?